La verdad es que no nos privamos de nada… cómo somos.
Suelo, puertas, pintura en las paredes… claro, nos hemos ido creciendo y ya queremos tenerlo todo, todo y todo… ¡¡un día hasta pediremos que no haya serrín por el suelo!!
Y en estos pasos en los que nos movemos, nunca mejor dicho, pues un pasillo en una simple L nos ha parecido poco original, poco friki, muy común y hasta aburrido… así que el último gadget de Quién me mandaría es… LA ZONA CERO:
Así la L se convierte en un interesante laberinto que atravesar una y otra vez, girando, saltando, utilizando la zona cero como nuevo entretenimiento… “mira, sin manos”, “mira, con una maceta, una alfombra y cucharillas (vale, las cucharillas no tienen merito)”…
Durante dos días, el introducirse en esta zona indebidamente podría suponer:
- Quedarse pegado, ergo atrapado, ergo descubierto
- Por el motivo 1, ser corrido a gorrazos por estropearlo después de lo que ha costado
Por suerte ya mañana procederemos al levantamiento judicial, y así los que llegan ligeramente ebrios no tendrán que estamparse con la puerta (sí, esa que está APARTADA contra la pared) al entrar por la noche… xDDDD

FAKIN MAD MEN!
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